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START-UPS: Los elefantes les temen a las abejas tanto como tú

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Los elefantes con sólo escuchar el zumbido de las abejas sienten temor y huyen del lugar. A pesar de su gruesa piel y tamaño estructural, tienen miedo de ser picados en los ojos y dentro de sus trompas.

Esta información fue utilizada como una oportunidad en el parque nacional de Sud África donde los guardabosques usaron a las abejas como vallas naturales para separar a los humanos de los animales reduciendo los incidentes entre ambos.

Muchas veces los grandes les temen a los pequeños aunque no se atrevan a decirlo. Los grandes están preparados para competir con grandes, y ahí reside su debilidad. El pequeño compite rápida y flexiblemente mientras el grande lo hace estructurada y lentamente. Son dos formas de pelear distintas, donde uno de los dos no tiene oportunidad.

Las empresas tradicionales, al igual que los elefantes, tienen tamaño y fuerza; dos características que carecen los nuevos emprendimientos o start ups. Este tamaño y fuerza financiera, sumados al temor de perder competitividad por falta de innovación motiva a las grandes organizaciones a compran cualquier startup que se presenta, pagando hasta millones de dólares por cada una.

“Si piensas que eres demasiado pequeño como para hacer una diferencia, es que no has dormido nunca con un mosquito en la habitación”. (Proverbio africano)

Esto hace recordar la rueda gigante de inversión que se creó en la década de los noventa con las puntocom y la dopada necesidad de invertir en ellas. En esa última década del siglo XX, por una mezcla de terror y avaricia, el mercado invirtió en exceso creando una burbuja artificial generando luego la crisis y caída del Nasdaq. Esta bolsa pasó de cotizar sobre los 5000 puntos a menos de 1400, sólo dos años después. Sin embargo, a pesar del sobredimensionamiento del valor real, de esta primera ola de inversiones surgieron reforzadas las primeras empresas con características alfa-XXI como lo fueron: Yahoo, Altavista, Etrade, Amazon, EBay, entre otras.

Algo similar vuelve a ocurrir veinte años después donde la compra de startups es gatillada nuevamente por una mezcla de terror, oportunismo y necesidad de innovación. Muchas grandes del sector de tecnología, retail o finanzas compran empresas menores como píldoras paliativas para ser más creativos. IBM adquiere AlchemyAP (startup de aprendizaje profundo), Microsoft compra Revolution Analytics (startup de análisis predictivo), Facebook compró a WhatsApp, PayPal compra Paydiant (startup de pagos móviles), Avis compró a Zipcar, Dropbox adquiere CloudOn (empresa de contenido en la nube), BBVA compra Coinbase (plataforma de bitcoins), entre otras muchas adquisiciones.

La explosión irrestricta en la compra de startups es tan grande que hasta se creó Cadia Startup Exchange que es otra Startup que funciona como una bolsa de valores en línea, en la que se puede comprar y vender participación en emprendimientos. Por esta nueva ola de fiebre de oro digital, parece ser que en el inconsciente colectivo de los emprendedores actuales hay un letrero en algún lugar que dice: “Forma una startup y algún tonto que te pagará 500,000 dólares por ella”.

Por otro lado, están los Crowdfunding que son redes colectivas de cooperación para conseguir recursos al formar una empresa. Esta red está basada principalmente en la facilidad que otorga internet para financiar esfuerzos e iniciativas de otras personas u organizaciones. Es muy simple y fácil ya que el emprendedor envía su proyecto a la red indicando la razón, descripción, cantidad necesaria de dinero, recompensas, etc. Luego que se inicia esté negocio, crece un poco y es puesto en la mira de las grandes corporaciones para ser comprados.

¿Por qué compran las organizaciones estas startups? Primero, porque existe la posibilidad que tengan tecnología innovadora que ayude a la empresa más grande, segundo porque si no las compran otros competidores lo harán, y tercero porque si no las compran estos pequeños marsupiales pueden crecer resultando en competidores directos de la misma organización. Entonces, estas compras aceleradas, con poca evaluación, resultan aceleradas por tres posibles factores: oportunidad, temor y anulación competitiva.

Los grandes les temen a los pequeños porque son una amenaza con la cual no pueden competir. Al igual que los elefantes que le temen a las abejas aunque no las ven, las grandes organizaciones con el sólo zumbido de las startups salen corriendo en su compra. Esta es posiblemente una oportunidad para muchos, y con seguridad será un quiebre cuando la velocidad reproductiva de las startups supere a la capacidad de compra de las organizaciones tradicionales.

 

@anuoraguilar

Anuor Aguilar | Columnista internacional de MH

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Anuor Aguilar es especialista en Business Excellence en Shopper y Consumer Marketing. Actualmente trabaja en Perú y ocupó cargos gerenciales en Chile, Suiza, Perú y Bolivia en empresas multinacionales como Nestlé y el sistema Coca-Cola. Así mismo, ha realizado implementaciones de procesos de negocios en Brasil, México y Canadá.

Written by Marketing Hoy

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