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Cómo la privación del sueño está drenando los ingresos de las empresas en la era Covid-19

Cómo la privación del sueño está drenando los ingresos de las empresas en la era Covid-19
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No hay dudas que la pandemia del coronavirus Covid-19 ha generado una crisis económica a nivel mundial. A Estados Unidos, por ejemplo, se estima que esta situación le costará entre 2 a 5 billones de dólares.

Los expertos de los números basan estas aproximaciones en la pérdida de ingresos: vuelos no reservados, autos no comprados, comidas de restaurantes que no fueron comidas.

Sin embargo, hay otra pérdida de la que poco se habla en los medios de comunicación y que afecta la productividad de los empleados: la pérdida de sueño.

No es un mito que dormir menos de lo adecuado genera bajas de productividad. Según un informe de SleepHelp, un 22% tiene problemas para dormir debido a las preocupaciones que genera el Covid-19, siendo la generación más afectada la que se encuentra entre los 39 y 54 años.

Cómo el Covid-19 cuesta una buena noche de descanso

Lisa Medalie, especialista en medicina conductual del sueño de la Universidad de Chicago, explica algunas de las razones por las cuales los estadounidenses tienen dificultades para dormir.

Algunas van desde las menos oportunidades para realizar ejercicio, así como más tiempo para dejarse encandilar por el espectro azul de las pantallas. Pero sin dudas la situación de la pandemia, y el estrés, son los principales causantes.

“Incluso los humanos más tranquilos se sienten inquietos. Con el estrés y la preocupación elevados, aparecen síntomas de ansiedad y aceleración mental, que a su vez pueden mantener a las personas despiertas durante sus horas de sueño dedicadas”, sostuvo la especialista.

Las consecuencias reales de la falta de sueño

Los Institutos Nacionales de Salud aseguran que la falta de sueño tiene un costo significativo en muchos conjuntos de habilidades esenciales en el lugar de trabajo. Dormir poco contribuye a “una disminución general de la velocidad de respuesta y a una mayor variabilidad en el rendimiento, particularmente para medidas simples de alerta, atención y vigilancia“.

En la misma línea aseguran que “el sueño reabastece la capacidad de nuestro cuerpo para curarse, ayuda a recalibrar las emociones, afina el metabolismo e incluso mejora la capacidad de uno para retener información“.

Esto se traduce en una pérdida monetaria importante, debido a la baja de productividad.

Las consecuencias de la privación del sueño tienen consecuencias económicas de gran alcance“, aseguraron desde Rand Corporation.

¿Las empresas tienen esto en cuenta?

En este complejo momento de la humanidad, las empresas posiblemente solo piensan en cómo mantener a sus trabajadores ocupados, mientras que la mente de los altos mandos se encuentra enfocada en cómo mantener los ingresos, sin caer en la banca rota.

Amber Clayton, directora del Centro de Conocimiento de la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos (SHRM), aseguró que algunas compañías con las que trabaja narraron que los empleados de estas “tienen miedo de venir a trabajar“.

Tienen ansiedad y no están seguros de cómo manejar ese tipo de situaciones. Y menos sueño podría ser el resultado de la ansiedad y la depresión, y no dormir lo suficiente eventualmente afectará la productividad de alguien“, narró.

En esta línea expresó que los empleadores “deben tener en cuenta que cuando sus trabajadores están en casa, no deben enviarles mensajes de texto o mensajes a menudo… Los empleadores deberían pensar en estas cosas y asegurarse de que no interrumpan el sueño nocturno. Necesitamos permitir que nuestros empleados cierren y obtengan el descanso que tanto necesitan y puedan trabajar“.