Marketing Digital

Cómo enfrentar el ocaso de las cookies y por qué los marketeros deben prepararse desde ahora

Cómo enfrentar el ocaso de las cookies y por qué los marketeros deben prepararse desde ahora
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Más de alguno ha cotizado algún viaje por internet y, tras revisar algunas páginas, notarás que toda la publicidad que te aparecerá en los próximos días, será sobre viajes u hoteles de la ciudad que buscaste.

Las cookies son una pieza clave de este seguimiento, del cual parece imposible escapar y tendrá una duración de unos días.

No obstante, la época de las cookies está quedando atrás. Su función comenzó a ser complicada cuando la navegación móvil cobró más fuerza, ya que en este entorno no funcionan correctamente y no logran los mismos resultados.

Internet no facilita la tarea de las cookies, ya que son cada vez más navegadores las que, en un intento de que los usuarios se sientan más cómodos y seguros, las desactivan por defecto.

Hora de cambiar

Tanto el aumento de los dispositivos móviles como las acciones de los navegadores están poniendo a la industria del marketing contra las cuerdas, por lo que cambiar se ve como una tarea casi obligatoria.

La analista de Forrester, Joanna O’Connell sostiene que “el cambio ya no es una buena idea. Se ha convertido en una obligación“.

Si bien es cierto que la principal preocupación de las marcas se centra en el coronavirus, este terreno no debería ser olvidado.

El apagón de las cookies está en camino y la publicidad necesita comenzar a adaptarse.

¿Qué deben hacer las empresas?

De acuerdo al análisis de Forrester, una de las primeras tareas a realizar es replantearse la segmentación. La desaparición de las cookies no implica que se deban olvidar los nichos de consumidores, sino que se debe seguir haciendo, pero utilizando otras herramientas.

En esta línea aseguran que se acaba la era del retargeting y comienza la de las relaciones de cercanía con los consumidores. Así, elementos como la fidelidad o la conexión emocional cobran gran fuerza, así como tener datos propios.

A esto se suma que las marcas necesitan cambiar su percepción de lo que son los nichos y segmentos del mercado. Esto ocurre, por ejemplo, con los criterios de edad, los cuales se han convertido en uno de los menos eficientes a la hora de segmentar a los consumidores.

Finalmente el segundo gran punto es la tecnología, donde l los marketeros deberán innovar con formatos publicitarios, creando anuncios menos intrusivos y menos molestos, que continúen transmitiendo sus mensajes.